- Título: Bodegón.
- Escuela: Impresionista.
- Técnica: Acuarela sobre Cartulina.
- Formato: 38 x 57cm V.
- Año: 1993.
- Autor: José “Chepito” Ureña Monge.
La vida doméstica en naturaleza muerta tropical
El bodegón constituye un género artístico de larga tradición occidental, pero cuando Chepito lo aborda, lo transforma mediante su sensibilidad tropical costarricense. En “Bodegón con Pejibayes”, José Monge Ureña “Chepito” captura mediante acuarela sobre cartulina una fruta tropical emblemática, rodeada de objetos domésticos cotidianos que evocan la vida del hogar rural costarricense.
Realizada en 1993, esta obra representa una excursión de Chepito hacia el género de naturaleza muerta, demostrando versatilidad artística más allá de paisajes y arquitectura. Chepito ocasionalmente se adentraba en el bodegonismo, reconociendo que los objetos ordinarios poseen belleza cuando se capturan con atención artística.
Los pejibayes, fruto cuya presencia define las cocinas costarricenses, merecían documentación visual. Esta acuarela trasciende el mero ejercicio de género para convertirse en celebración de la estética cotidiana costarricense, en reconocimiento de que el arte debe valorar la belleza de lo doméstico, de lo ordinario que sostiene la vida nacional.
Composición de objetos domésticos bajo luz cálida
La acuarela ordena la composición en torno a un manojo de pejibayes rojo-anaranjado brillante, fruta tropical cuya presencia domina la composición verticalmente. Alrededor se despliegan objetos domésticos: ollas de barro oscuro evocan la tradición culinaria; una tetera azul representa la vida cotidiana cafetera costarricense; frutas, botellas y servilletas sugieren el ambiente de una cocina rural.
La paleta de acuarela de Chepito es particularmente vibrante: el rojo-anaranjado intenso de los pejibayes contrasta radicalmente contra los grises-marrones de las ollas de barro. El azul profundo de la tetera aporta frescura cromática. Amarillos, verdes y tonos tierra completan la armonía cromática. Las pinceladas de acuarela capturan la luz que transita a través de los objetos: reflejos en el vidrio, brillo en la peladura del pejibaye, textura rugosa del barro.
La composición sugiere un momento capturado: una mañana en la cocina donde la preparación doméstica está sucediendo. Quien observa esta pieza visualiza la atmósfera de una cocina costarricense, el aroma de la preparación culinaria, esa intimidad doméstica donde los objetos cotidianos residen.
Los pejibayes en el patrimonio gastronómico costarricense
Los pejibayes constituyen un fruto tropical costarricense de importancia cultural profunda. Originarios de las zonas atlánticas del país, los pejibayes han sido alimento tradicional de pueblos indígenas, posteriormente integrados a la dieta campesina rural. La preparación de pejibayes hervidos representa una práctica culinaria centenaria, ritual doméstico que congrega familias alrededor de la mesa.
El color característico rojo-anaranjado del pejibaye representa identidad cromática costarricense: reconocible instantáneamente como símbolo de pertenencia nacional. En las cocinas costarricenses, los pejibayes se hierven en grandes ollas, se consumen con sal y funcionan como alimento proteico accesible para la población rural.
Chepito Ureña comprendía que dichos frutos merecen captura artística como emblema gastronómico nacional. En 1993, cuando la modernización de las dietas presionaba la desaparición de alimentos tradicionales, la obra de Chepito funcionaba como preservación visual del patrimonio culinario costarricense. El bodegón no documenta solo un objeto; celebra cultura comestible, tradiciones de preparación alimentaria que definen nuestra identidad nacional.
Bodegonismo tropical como género singular
La acuarela adapta el género europeo tradicional del bodegón al contexto tropical costarricense. Mientras los bodegones europeos clásicos enfatizan opulencia, riqueza y vanidades materiales, este bodegón de Chepito celebra humildad, sencillez y la verdad de la vida doméstica ordinaria. La paleta cromática tropical rompe con las tonalidades sombrías tradicionales de los bodegones europeos: en cambio, domina una vibración cromática cálida.
La acuarela permite fluidez y espontaneidad que los óleos bodegonistas no logran. El formato de 38 x 57 cm proporciona dimensión sustancial para una acuarela dedicada a un género tan exigente. Comparada con otros bodegones de Chepito, si existieran, esta obra destaca por la celebración específica de un fruto tropical vernacular integrado a la vida doméstica cotidiana.
Patrimonio gastronómico para coleccionistas
Adquirir “Bodegón con Pejibayes” significa coleccionar un testimonio visual del patrimonio culinario costarricense elevado a arte. La obra celebra un fruto tropical específico, objetos domésticos que funcionan en el ritmo de la vida rural. La técnica de acuarela confiere elegancia al género bodegonista.
Para coleccionistas que celebran el arte de Chepito expandiéndose hacia el bodegonismo, la preservación del patrimonio culinario y el reconocimiento de la belleza en los objetos cotidianos, esta obra representa una oportunidad singular. Descúbrela en Galería Marchal y contempla la poesía de la vida doméstica costarricense en naturaleza muerta acuarelada.
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